domingo, 2 de agosto de 2009

Salmo 23, Día 2

Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temere mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu callado me infundirán aliento.

  • El panorama se pone oscuro mi Señor, lloré e imploré por ayuda pero nadie se acercó. La rabia se apoderó de mi corazón en esos momentos de flaqueza y tristeza. Pero luego entendí cuando me hablaste al oido y dijiste: ¿Yá terminaste el berrinche?
  • Me repetiste que siempre estarás conmigo Papá Amoroso. ¡Que alegría! me corriges y me permites volver hacia ti. Y reafirmas en cada instante que soy tu hijo amado. Mi fé en tu respaldo absoluto me hace vivir Señor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario